El beso que le doy es suyo.
No debe adquirirlo en el mercado,
no sacará un crédito
no se le reclamará una cuota
ni bono
no lo recibirá fallado.
No deberá cerciorarse de que funciona
ni justificar que le sea necesario.
El beso que le doy es suyo
sin hipotecas,
sin cola en el banco.
No llenará formularios
para que cubra sus párpados.
No firmará al pie de un documento
ni llevará garante.
No traerá solicitud
birome negra
letra imprenta mayúscula
duplicado.
Tampoco se le exigen
promesas acuciantes
rodillas en el suelo
manos juntas
actitud de suplicante.
Era mi beso y ahora es suyo.
Yo
se lo regalo.
Mónica Russomanno
russomannomonica@hotmail.com
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