sábado, 8 de octubre de 2022

El precio

Él iba a su departamento algunas veces. Le avisaba el mismo día por teléfono, charlaban con un vino cabernet hasta la medianoche, hacían el amor furiosamente, se despedían con un beso cálido, no volvía hasta que lo reclamaba la necesidad de verla.

Había pasado todo un año de citas hermosas y únicas, que la llenaban de deseo y le ponían una sonrisa luminosa en los ojos.

Ella quiso que su amante se le hiciera novio.  ¿Es que acaso no me necesitas?, le preguntó.  No, dijo él.  No me eres indispensable, eres un lujo.

La mujer buscó un hombre para quien no fuese chocolate, sino pan y sal.

Lo halló. Dio en casarse. No fue feliz.

Su marido la consideraba necesaria como el pan y la sal, cotidiana, así de barata.


Mónica Russomanno
russomannomonica@hotmail.com

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