sábado, 17 de septiembre de 2022

Coraje

Una cantante mexicana dulce en el hablar, calmada ella, de ademanes cortos y sonrisa muy amplia dijo que la situación de las mujeres en su país le da coraje. Coraje, no pena ni bronca ni lástima ni desaliento. Coraje. Y trabaja en organizaciones destinadas a que la mujer no sea más ese objeto necesario y desechable.

Nada más decir que le daba coraje, aclaró que en su país esa palabra sustancia otras sustancias. Había que traducir mexicano-español. Quizás, ahora lo pienso, traducir el idioma de los oprimidos para que lo comprendan los opresores.

Coraje es una palabra habitual en su país pero suena extraña para nosotros; se oye raro que alguien sienta coraje por una injusticia. Nosotros solemos condolernos, nos duele con el otro; de hacer algo al respecto ni hablar. Podemos llorar, acompañar en sentimientos, hasta participar de una marcha, rezar una novena, decir qué barbaridad.

Quizás la injusticia debiese darnos coraje. La fuerza y el enojo suficiente para intentar una reparación. La valentía de la sangre que se agolpa en el pecho y requiere acción. Coraje.

Me dirán que es sólo una palabra, pero de palabras está hecha la lengua, con la lengua se conforma nuestro pensamiento, nuestro modo de ser y ver las cosas.

Nosotros, latinoamericanos, adoptamos el castellano puro de los antepasados saqueadores, y nos causan gracia estas deformaciones que gentes incultas infligen a la lengua de Cervantes.

La mujer mexicana de aros de media luna, de vestido abigarrado y cabello renegrido dijo me da coraje. Pequeña, dulce, suave mujer de voz aérea. Fuerte, enorme en su convicción, tenaz en su lucha. Guárdense de su coraje los injustos.


Mónica Russomanno
russomannomonica@hotmail.com

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